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“Cuando me amé de verdad

Comprendí que, en cualquier circunstancia,

Yo estaba en el lugar correcto, en la hora correcta,

Y en el momento exacto, y entonces, pude relajarme.

Hoy sé que eso tiene un nombre: AUTOESTIMA.


Cuando me amé de verdad,

Pude percibir que mi angustia,

Y mi sufrimiento emocional, no es sino una señal

De que voy contra mis proprias verdades.

Hoy sé que eso es AUTENTICIDAD.


Cuando me amé de verdad,

Dejé de desear que mi vida fuera diferente,

Y comencé a aceptar todo lo que me acontece,

Y que contribuye a mi crecimiento.

Hoy sé que eso se llama MADUREZ.


Cuando me amé de verdad,

Comencé a percibir que es ofensivo tratar de forzar alguna situación, o persona

Solo para realizar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento,

O la persona no está preparada, inclusive yo mismo.

Hoy sé que eso es RESPETO.


Cuando me amé de verdad,

Comencé a librarme de todo lo que no era saludable: personas, situaciones y cualquier cosa que me empujara hacia abajo.

Hoy sé que eso se llama AMOR PROPIO


Cuando me amé de verdad,

Dejé de temer al tiempo libre

Y desistí de hacer grandes planes,

Abandoné los megaproyectos de futuro.

Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo.

Hoy sé que eso es SENCILLEZ


Cuando me amé de verdad,

Desistí de querer siempre tener la razón,

Y así erré menos veces.

Hoy descubrí que eso es HUMILDAD


Cuando me amé de verdad,

Desistí de quedarme reviviendo el pasado,

Y preocupándome por el futuro.

Ahora me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece.

Hoy vivo un día a la vez.

Y eso se llama PLENITUD.


Cuando me amé de verdad,

Percibí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme.

Pero cuando la coloco al servicio de mi corazón

Ella tiene un gran y valioso aliado.

Todo esto es SABER VIVIR.


No debemos tener miedo de cuestionarnos,

De hecho, hasta los planetas chocan,

Y del caos suelen nacer la mayoría de las estrellas”.



Autor: Charles Chaplin







Actualmente encontramos muchas noticias que nos hablan de los aumentos de casos de suicidio o intentos autolíticos en jóvenes y adolescentes durante los últimos años. Se habla de ello como la pandemia silenciosa.


En muchas ocasiones, escucharemos que los intentos de suicidio son llamadas de atención y se tiende a quitarles importancia, en especial con jóvenes y niños. Sin embargo, muchos jóvenes se autolesionan y piensan en el suicidio y la muerte porque es el único recurso que encuentran para regular sus emociones y disminuir el sentimiento de malestar a corto plazo. El quitarle importancia o no hablar de ello, supone invalidar sus emociones y negarles la ayuda que necesitan.



Dada la importancia y poca visibilidad del suicidio, hoy queremos compartiros una serie de señales de alarma que pueden ser útiles en niños y adolescentes para poder identificar si nuestros hijos necesitan ayuda. Estas señales pueden ser tanto verbales como no verbales:


Entre las señales de alerta verbales podemos encontrar las siguientes:


  • Comentarios o verbalizaciones negativas sobre sí mismo o su vida.

  • Despedidas verbales o escritas.

  • Comentarios o verbalizaciones negativas sobre su futuro.

  • Comentarios o verbalizaciones relacionadas con el acto suicida o la muerte.


Por otro lado, entre las no verbales, podemos encontrar:


  • Cambio repentino en su conducta. Este cambio puede ser un aumento significativo de irascibilidad, irritabilidad o el consumo de grandes cantidades de bebidas alcohólicas. O, por el contrario, periodos de calma y tranquilidad repentinos cuando previamente había mucha agitación.

  • Aparición de lesiones recientes en alguna parte del cuerpo.

  • Regalar objetos muy personales, preciados y queridos.



Si encontramos estas señales en nuestros hijos, es importante hablar sobre ello abiertamente y darles la ayuda que necesitan.

Conocer los mitos que existen entorno a las autolesiones o suicidios, pueden ayudar a entender mejor este fenómeno.


Los mitos más comunes que solemos encontrarnos son:


- “Preguntar a una persona si está pensando en suicidarse, puede incitarle a hacerlo” “Hablar del suicidio incita a las personas a consumarlo”. La realidad es que hablar de suicidio con una persona en riesgo reduce el peligro de cometerlo y puede ser una oportunidad para que pidan ayuda.

- “Las personas que se autolesionan, sólo quieren llamar la atención, no quieren quitarse la vida”. Como hemos comentado previamente, la realidad es que las autolesiones son una estrategia no adaptativa de gestión emocional, las personas lo realizan para aliviar una situación de intenso sufrimiento y frustración. Por tanto, es importante no juzgar a esa persona, hablar con ella para identificar los motivos de la toma de esta decisión y darle un apoyo que le permita expresar sus emociones.

- “Si alguien quiere suicidarse realmente no hay nada que se pueda hacer”. La realidad es que toda persona que quiere suicidarse, no quiere morir, sino aliviar un enorme sufrimiento.

- “Sólo si tienes preparación puedes ayudar a una persona en riesgo suicida”. La realidad es que lo que una persona en riesgo suicida necesita es compañía y escucha. La OMS recomienda como principal herramienta de protección y prevención, permanecer cerca de las personas.

-” Todo el que intenta el suicidio, estará en peligro toda la vida”. Una crisis suicida tiene un inicio y un fin. Pese a que el principal factor predictor de suicidio son los intentos previos, la mayoría de las personas que lo han intentado no tienen porque realizarlo el resto de sus vidas. Se trata de una respuesta a factores contextuales.



Es importante tener presentes estas señales de alarma y mitos que existen entrono al suicidio, para poder entender y estar más cerca de estos niños, adolescentes y jóvenes.


A modo de resumen, para poder ayudar a personas que están en riesgo de conductas suicidas, es muy importante respetarles y ofrecerles nuestra comprensión para que puedan hablar y expresar todo lo que le ocurre; es decir, que puedan tener un espacio en el que no se sientan juzgados. A través de la escucha y de las preguntas podemos mostrar una actitud abierta al diálogo, sin miedo, amable, de respeto y de disposición auténtica a poder apoyarles. En ningún caso se debe criticar, discutir o desafiar las conductas de la persona que está sufriendo; se debe mantener una actitud calmada y buscar el recurso de ayuda que sea el más adecuado


Existen recursos en la comunidad que es interesante conocer para poder recurrir a ellos en caso de necesidad, aquí os dejamos los teléfonos:


Teléfono de la esperanza: 914 590 055 / 717 003 717


Teléfono del suicidio de La Barandilla: 911 385 385


Teléfono de emergencia (112 / 024)

Acudir al hospital más cercano o contactar con el especialista de referencia en caso de alto riego.



Los datos aportados muestran la preocupante situación y la gran importancia de visibilizar que, el suicidio sí está siendo una alternativa que algunas personas escogen; el apoyo social es la mayor prevención, por tanto divulguemos y conozcamos esta situación.



Tras el comienzo del curso y la readaptación a las rutinas escolares, algunos niños y algunas niñas encuentran problemas para responder a las demandas escolares. En algunos casos, se trata de problemas pasajeros que pueden ir de la mano de hábitos de estudio no adecuados y superarse con algún apoyo pedagógico o familiar, continuando con el proceso de enseñanza de manera satisfactoria.





En otras ocasiones, aparecen problemas para aprender que no desaparecen fácilmente y suponen un obstáculo en el ritmo de adquisición de contenidos del aprendizaje, pudiendo además repercutir en el desarrollo del autoconcepto y la seguridad en sí mismo del niño o de la niña.



Cuando las dificultades persisten en el tiempo, o cuando se detectan de forma inicial y repercuten de forma muy marcada en el día a día, es posible que nos encontremos con las primeras señales de alarma de un trastorno del aprendizaje.


Las personas que presentan dificultades de aprendizaje muestran problemas persistentes para la adquisición y ejecución de los contenidos escolares, que frena o enlentece el desarrollo de habilidades instrumentales importantes en el aprendizaje como la lectura o la escritura y limita el rendimiento.


Algunas de las manifestaciones que son signos de alarma son las siguientes:


* Dificultades para mantener la atención en las tareas, dependiendo con frecuencia del adulto para finalizarlas o para iniciarlas. El niño o la niña se muestra disperso o dispersa, distraído o distraída, cuando se le habla. Presenta tendencia a evitar tareas que requieren esfuerzo, ocupando gran parte del tiempo en tareas que podrían realizarse de forma más rápida y reduciendo el tiempo libre para el juego.


* Requiere que le repitan las instrucciones o las explicaciones en sus tareas escolares. Parece atender a lo que se le indica, pero le cuesta razonar o elaborar una respuesta. Nos da la impresión de que “olvida” las cosas aprendidas con rapidez.


* Lectura de palabras imprecisa o lenta y con esfuerzo. Dificultad para comprender el significado de lo que lee. Dificultades con la expresión escrita, problemas para aplicar las reglas ortográficas que va adquiriendo.


* Dificultades para manejar cantidades y operaciones aritméticas. Problemas para aplicar los conceptos matemáticos o resolver enunciados cuantitativos.




Estas dificultades afectan con frecuencia de forma significativa en el rendimiento académico. En función del grado y del tipo de dificultad, aunque se inician en la etapa escolar, pueden no manifestarse hasta que las demandas escolares son elevadas.



¿Qué podemos hacer para mejorar el aprendizaje del niño o la niña que presenta dificultades de aprendizaje?


Se puede intervenir desde diferentes perspectivas y formas de actuación, el priorizar una u otra o combinar las más relevantes, dependerá de los datos que aporte la evaluación neurocognitiva y psicológica inicial del caso, cuyas conclusiones permiten optimizar el tratamiento definiendo los objetivos específicos que subyacen a las dificultades y permitiendo focalizar las actividades terapéuticas de forma específica en los que el niño necesite.



1. Estimulación neurocognitiva: Entrenamiento de funciones cognitivas en las que se ha observado que el niño muestra un punto débil, estando retrasadas en su desarrollo. Aportación de estrategias para una buena ejecución de los aprendizajes que se van adquiriendo.


2. A través de la familia: asesoramiento y establecimiento de pautas específicas a utilizar en casa con el objetivo de lograr avances asociados a facilitar la motivación intrínseca por el aprendizaje, una adecuada autoestima y buenos hábitos en relación al afrontamiento de tareas de esfuerzo.


3. Trabajando desde la Psicopedagogía: formas de estudio, habilidades de adquisición de contenidos.

4. Aspectos emocionales: interviniendo de manera específica sobre componentes emocionales en los que el niño muestra bloqueos.


Desde Sendero Psicología trabajamos las dificultades de aprendizaje realizando una valoración integral en el inicio y estableciendo a partir de los datos recogidos un plan de tratamiento especializado e individualizado, promoviendo con ello una mejora sustancial que se haga visible a corto-medio plazo en el rendimiento académico y en la autonomía y el bienestar emocional del niño o de la niña.


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