¿Qué es la atención?

Cuando sospechamos que nuestros hijos pueden tener Déficit de Atención o algún problema relacionado con esta, nos asustamos y comenzamos a tener bastantes dudas. Pero, ¿Qué es la atención?


La atención es una función neuropsicológica que nos permite identificar un estímulo para realizar un procesamiento cognitivo, es decir, nos permite captar información del medio para que nuestro cerebro pueda procesarla. La atención nos ayuda a seleccionar esta información y filtrarla para quedarnos con lo que nos sirve e ignorar lo que no.


Para que el proceso de atención sea eficaz, necesita que se activen otros mecanismos asociados: la red de alerta para conseguir que exista un estado de activación que nos permita procesar esos estímulos, la red de orientación espacial para seleccionar qué aspectos del entorno son relevantes y, por último, la red ejecutiva que nos permite llevar a cabo tareas cognitivas complejas. Estos sistemas atencionales nos ayudan a regular los tres tipos de atención que existen:


1- Atención selectiva: Es la que nos ayuda a seleccionar los estímulos relevantes para realizar la tarea que precise en ese momento. Esto lo hacemos de forma activa, tomando decisiones sobre la entrada de esa información, y no de forma automática.


2- Atención sostenida: una vez focalizada la atención, debemos mantener esa focalización, intentando no cansarnos ni distraernos y de esto se encarga la atención sostenida.


3- Atención dividida: Se encarga de mantener esa focalización en dos o más estímulos diferentes a la vez.


Existen muchos factores que pueden influir en nuestra atención como por ejemplo, cómo nos encontremos en ese momento, si estamos más activos o más parados, estresados o adormilados, también depende de sí la información que tenemos que atender nos resulta más interesante o menos, o sus características visuales sean más llamativas, la edad del individuo e incluso la personalidad.


En el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) existe una inatención que interfiere en este funcionamiento cognitivo. Existen varios síntomas que nos hacen sospechar que puede ocurrir este problema como; descuidos o fallos por no prestar la debida atención, problemas para mantener la atención en diversas tareas, sensación de que la persona no nos está escuchando, dificultad para organizarse, desagrado por iniciar tareas que le requieren una dificultad, olvidos…


Pero existen también dificultades de atención mantenidas en el tiempo que pueden ser consecuencia de factores diferentes al TDAH por ejemplo, por dificultades en la regulación emocional, otro tipo de dificultades académicas que hagan que el esfuerzo cognitivo que tiene que hacer el niño sean mayores que en otros niños.


Por todo ello, para poder ayudar adecuadamente a nuestros hijos, es necesario realizar diferentes pruebas de evaluación para detectar el problema de forma específica y poder actuar con eficacia.


Desde el Sendero realizamos estas pruebas con un equipo multidisciplinar para poder elegir la línea de tratamiento más adecuada y mejorar de manera significativa estos déficits de atención que pueden hacernos sentir tan vulnerables.

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